El Abierto de San Jorge tuvo sus campeones y particularidades: el choque de dos hermanos que suelen jugar juntos y el Lolo festejando con sus hijos.

Unos, hermanos de sangre, habituales compañeros de equipo desde hace más de 30 años y con mucha gloria encima, debieron enfrentarse por un título, en una rareza en sus carreras; otros, también con lazos familiares, y que ya empiezan a convertir en un ritual esto de compartir formación y jugar finales en el Campo Argentino de Polo en Palermo, volvieron a celebrar una conquista. Los Heguy, Pepe y el Ruso, librando su propio duelo personal durante seis chukkers, con el legendario Alberto Pedro Heguy siguiéndolos apasionadamente desde afuera. Los Castagnola, Bartolomé, Bartolomé (h.) y Camilo, experimentando esa sensación indescriptible de planificarlo todo en casa y concretarlo luego en la cancha.

Como para ir tomando temperatura, en una temporada de polo que promete muchas atracciones. El tradicional Abierto del Club Hípico Militar San Jorge, que marca la apertura de la actividad de Primavera del alto handicap organizada por la Asociación Argentina de Polo, ofreció una jornada decisiva con varias particularidades, seguida con entusiasmo por una nutrida cantidad de público que disfrutó de buenos partidos en la cancha 2 de Palermo, a puro sol.

Juntos debutaron en el Abierto de Palermo en 1985, con Indios Chapaleufú II, se adjudicaron el Abierto de Palermo en cuatro ocasiones y siguen disputando el máximo certamen del mundo en forma directa o mediante clasificaciones, pero en este domingo tan especial no les tocó tirar para el mismo lado. Sí jugar en representación de dos clubes que llevan en el alma. Alberto (h.), por Los Indios, entidad en la que los Heguy cuidaron sus caballos y disputaron miles de prácticas y disfrutaron de mateadas con los petiseros durante décadas, en San Miguel. Eduardo por Chapaleufú, el refugio pampeano familiar de siempre, allá en Intendente Alvear. Una entidad marcada por la historia.

Le tocó festejar a Pepe por 14-9 en la final del Abierto por la Copa Duque de Edimburgo. Un encuentro que empezó a clarificarse a partir del tercer chukker, producto de dos factores definidos: la efectividad del experimentado delantero, que convirtió 6 tantos, y la conducción del brasileño Rodrigo Ribeiro de Andrade, un habitué de las canchas argentinas, que suele desplegar una combinación de técnica y empuje que constituyen un gran aporte para el equipo en el que se desempeñe. Ambos acompañados por las buenas coberturas defensivas de Pittaluga y la circulación y empeño de Monsegou.

Para los Castagnola, la conquista de la Copa Cnel. Francisco Reyes Carrere resultó la continuidad del impacto que ya habían provocado este año al obtener la Copa República Argentina, uno de los torneos de mayor relevancia en el calendario luego de los de la Triple Corona. El Lolo, 7 veces campeón del Argentino Abierto y ya retirado de ese circuito, está respaldando la inserción de dos de sus tres hijos (el otro es Benicio) en la competencia y juntos cosechan elogios y títulos. Ahora, con una contundencia reflejada en el 18-8 con el que La Natividad derrotó a San Jorge Escorihuela a partir del segundo chukker. Nuevamente con el sello goleador de Camilo Castagnola, que señaló 9 tantos.

La temporada de polo tuvo sus primeros campeones, con el sello familiar que suele ser un rasgo distintivo de este deporte. Punto de partida de una serie de competencias de alto vuelo que en 2016 trae muchas novedades y que encontrará continuidad desde el Abierto del Jockey Club, que comenzará este miércoles, para luego recibir a la Triple Corona, con Tortugas, Hurlingham y Palermo. El segmento más esperado por todos.