La pareja visitó a su hijo en Virginia, Estados Unidos. Además, aprovecharon para promover la disciplina de la que son referentes.

eneralmente dedicado en estas épocas del año a distintas movidas del polo en Nueva York, como el ya tradicional Veuve Clicquot Polo Claassic, la cancelación de dichos eventos por el coronavirus obligó a que tanto «Nacho» Figueras (43) como Delfina Blaquier (39) apelen al “recalculando” y diagramen una temporada estival distinta en los Estados Unidos.

Emblemático protagonista y difusor del polo en ese país, “Nacho” y su mujer desembarcaron en Middleburg, estado de Virginia, con un doble propósito. Por un lado visitar a su hijo mayor, Hilario (20), quien se instaló en esa ciudad para jugar la temporada de verano.

   Situada unos cien kilómetros al sur de la Gran Manzana, Middleburg se presenta como una “ciudad auténtica cargada de historia”, y promueve una vida campestre que seduce al visitante.

La atracción que genera el polo en semejante paraíso rural es ineludible, y por eso Figueras vio con buenos ojos que Hilario juegue la temporada local para el Beverly Polo, donde tiene como compañero a su compatriota Tolito” Fernández Ocampo (22).

Y como cabales embajadores del polo argentino, Figueras y “Delfinita” apuntalaron la fundación de la Virginia United Polo League, que unificó toda la actividad dentro del estado y organizó un intenso calendario de torneos entre junio y septiembre.

Una temporada diferente que disfrutaron jugando al deporte que más les gusta y que la pareja pudo compartir con sus cuatro hijos: Hilario, Aurora (15), Artemio (10) y Alba (7), agasajados por cálidos anfitriones que los hicieron sentir como en su casa.

 Identificado durante años con la imagen de las fragancias Ralph Lauren, Figeuras decidió apostar fuerte por el negocio de los perfumes. Y así lanzó su propia línea, Ignacio Figueras Fragance Collection, que salió a la venta a principios del 2020 en la exclusiva tienda neoyorquina Bergdorf Goodman, uno de los lugares del mundo donde se la comercializa junto con el Harrod’s londinense.

Y en tren de generar nuevos business, el polista y la ex modelo se asociaron a la marca de ropa Ácheval Pampa, fundada por la diseñadora argentina Sofía Achaval y de gran repercusión en Paris, donde reside la mujer del escritor francés Thibault de Montaigu (41).

Todo comenzó el año pasado cuando Delfina buscaba su look para la boda real entre el príncipe Harry (35) y Meghan Markle (39), y quedó encandilada con un vestido que a su juicio la representaba y la hacía sentir cómoda.

Fue entonces que ese día lució un diseño en satén azul de la marca que la enamoró perdidamente. Inspirada en el gaucho argentino, el mundo ecuestre y la elegancia de los setenta, Delfina posó con sombreros y prendas de Ácheval para una producción fotográfica de la revista Middleburg Life, que retrata un día de campo de la familia en Virginia.

Fuente: CARAS