El artista argentino construye esculturas ecuestres a partir de piezas metálicas recuperadas.
Sus obras, presentes en el Campo Argentino de Polo de Palermo, convierten la fuerza y el movimiento del caballo en una expresión artística singular.
El arte y el polo mantienen una relación que trasciende las pinturas tradicionales y los retratos deportivos. En la Argentina, uno de sus representantes más destacados es Juan Pablo Deplà, escultor que utiliza materiales de descarte para construir caballos y jinetes de gran expresividad.
Su trabajo combina la observación del mundo animal con una técnica de ensamblaje en la que engranajes, herramientas y fragmentos metálicos recuperados adquieren nuevas funciones. El resultado son esculturas que parecen capturar el movimiento de los caballos, a pesar de estar realizadas con materiales rígidos.


En una entrevista publicada por Prensa Polo en enero de 2026, el artista repasó su trayectoria y explicó cómo construyó un vínculo entre su práctica artística y el universo ecuestre.
Del hierro descartado a la escultura ecuestre
Nacido en Buenos Aires y radicado durante gran parte de su vida en San Miguel, Deplà comenzó su formación artística explorando diferentes materiales y disciplinas. Pintura, dibujo, cerámica y construcción de objetos formaron parte de sus primeras experiencias.
Un momento importante de su trayectoria fue su encuentro con el artista argentino Carlos Regazzoni, con quien trabajó durante varios años en París. Aquella experiencia contribuyó a consolidar una práctica escultórica basada en reutilizar piezas de hierro.
Su procedimiento se aleja de la escultura tradicional: en lugar de quitar material de un bloque, construye las figuras mediante la selección y unión de componentes. Cada elemento conserva parte de su historia industrial y, al mismo tiempo, adquiere un significado nuevo dentro de la obra.
Deplà no considera que se trate simplemente de reciclaje. Su objetivo consiste en descubrir el valor plástico de cada fragmento y encontrar la combinación que permita representar un animal con identidad propia.
Swing, la escultura del Campo Argentino de Polo
Una de sus creaciones más reconocidas es Swing, la escultura ecuestre instalada en la rotonda de acceso al Campo Argentino de Polo de Palermo.
La obra fue incorporada al predio durante su remodelación de 2007. Antes de esa instalación, Deplà había presentado esculturas en el espacio de Buenos Aires Polo, vinculado con Luis Garrahan, donde su producción comenzó a alcanzar mayor visibilidad entre los seguidores del deporte.
Desde entonces, sus caballos metálicos forman parte de la experiencia visual de quienes visitan uno de los escenarios más emblemáticos del polo internacional.
El lugar tiene una importancia especial para Buenos Aires. Polo World Magazine ha recorrido anteriormente la historia y ubicación de la cancha de polo de Palermo y su relación con el paisaje urbano.
Capturar el movimiento de un caballo con materiales rígidos
El principal desafío escultórico de Deplà consiste en transmitir movimiento mediante piezas que, por naturaleza, carecen de flexibilidad.
Para conseguirlo, estudia las posiciones del caballo, sus proporciones, el equilibrio corporal y la distribución del peso. Las fotografías y la observación directa le permiten identificar gestos y posturas capaces de expresar velocidad, fuerza o tensión.
Esta búsqueda está estrechamente relacionada con las características del caballo utilizado en el polo profesional. Su capacidad de acelerar, frenar y cambiar de dirección resulta fundamental en el juego. Esas cualidades también aparecen en nuestra guía sobre las características y la evolución del caballo de polo.
En sus esculturas, las piezas industriales dejan de percibirse como objetos aislados para integrarse en una anatomía reconocible. El hierro se transforma así en una representación de energía y vitalidad.
El vínculo personal de Deplà con el polo
La relación del escultor con el deporte comenzó mucho antes de que sus obras llegaran a Palermo. Durante su infancia frecuentaba un club de polo y pato cercano a su casa, donde observaba a los caballos y desarrolló una afinidad especial con estos animales.
Con el tiempo, ese interés se convirtió en una línea de trabajo que también lo acercó a jugadores, propietarios y aficionados.
Entre los encargos que recuerda se encuentra una escultura dedicada a Gonzalo Tanoira, realizada por pedido de su familia. La pieza representa al polista en una posición particular, con el taco orientado hacia adelante.
Además de sus obras vinculadas con el polo, realizó esculturas de caballos de carrera. En el Hipódromo de Palermo se encuentra La Llegada, un conjunto que representa dos ejemplares en competencia junto a sus jockeys.
El arte como parte de la cultura del polo
La presencia de esculturas en Palermo demuestra que el polo también ha generado un patrimonio visual propio. El caballo, el jugador y el movimiento del juego ofrecen motivos para distintas prácticas artísticas.
Esta relación también puede observarse fuera de la Argentina. En Sotogrande, España, el pintor Víctor Jerez realizó obras durante competencias internacionales, retratando a figuras como Adolfo Cambiaso y Juan Martín Nero. Polo World Magazine abordó anteriormente esa experiencia en El polo se transforma en arte en Sotogrande.
Mientras la pintura puede registrar el color y la velocidad de una jugada, las esculturas de Deplà trasladan esas sensaciones a objetos tridimensionales que ocupan el mismo espacio físico que sus espectadores.
Arte, memoria y diseño en el mundo ecuestre
El trabajo de Juan Pablo Deplà permite pensar la escultura ecuestre desde una perspectiva contemporánea. Sus obras no reproducen únicamente la imagen de un caballo: también muestran cómo materiales utilizados anteriormente en máquinas o herramientas pueden convertirse en piezas de valor artístico.
Su presencia en Palermo vincula el patrimonio deportivo con una forma de creación basada en la recuperación material, el trabajo manual y la observación de la naturaleza.
La relación entre ese escenario y sus visitantes también ha sido parte de la historia de Polo World Magazine, como refleja nuestra nota sobre la apertura turística del Campo Argentino de Polo, anunciada en su momento.
Las esculturas de Deplà recuerdan que la cultura del polo no se limita a lo que sucede dentro de la cancha. Sus protagonistas también inspiran artistas, objetos y experiencias que amplían el significado del deporte.
Para conocer más sobre el artista, puede consultarse la entrevista a Juan Pablo Deplà publicada por Prensa Polo en enero de 2026.
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