Ciudad del Cabo, una de las ciudades más fascinantes del continente africano, bañada por el Atlántico, es mundialmente reconocida por su Table Mountain, que, además de albergar un exótico parque natural, facilita unas vistas inolvidables y si puede subir a través de su teleférico.

No obstante, en Ciudad del Cabo, caminando uno va encontrando distintos sitios que deben ser visitados: el Jardín Botánico de Kirstenboch, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es el único que acoge la flora indígena del país; o las coloridas casas y mezquitas del barrio de Bo-Kaap.

Muy cerca, además, está Long Street, la calle más conocida repleta de edificios de estilo victoriano y, sobre todo, esas tiendas chic donde nos gusta quemar la tarjeta, así como el Victoria and Alfred Waterfront, una de las zonas más agradables de visitar donde el turismo explota en todas las esquinas.

A pocos kilómetros de la Ciudad, se encuentra la Norval Foundation, donde funciona un museo y también tiene obras de arte y esculturas en el verde y frondoso césped.

Un paseo por helicóptero permite ver toda la monumentalidad de la Ciudad y hacia donde avanza. La False Bay, un sitio donde se encuentran embarcaciones de todo tipo y playas que reflejan la actividad marina, con pingüinos, lobos marinos, e incluso adentrándose en el océano, y cruzando hacia Robben Island, donde estuvo preso Mandela, aparecen delfines.

Ciudad del Cabo tiene todo, y más, para poder seguir creciendo y ser una de las ciudades más bonitas del continente africano. La actividad nocturna también es intensa y los jóvenes se refugian en distintos bares de la zona del centro.

A la vera del Atlántico, aparece una gran ciudad y con un desarrollo formidable, sin duda que merece ser visitada.