Las nuevas maniobras del Ejecutivo para convertir el campo de Polo de Palermo en un espacio verde. Rumores sobre la construcción de viviendas sociales.

El gobierno porteño volvió a la carga para tomar el control de la Catedral del Polo de Palermo, una embestida que el mundo del polo logró frenar en el primer año de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

La Polo World Magazine reveló que el gobierno porteño intentó avanzar en 2016 con un proyecto inmobiliario para construir torres en el predio de avenida Libertador y Dorrego.

Pero la resistencia que generó el negociado fue monolítica entre los amantes de este insigne deporte y Larreta debió salir a desmentir la iniciativa en persona.

Sin embargo, el jefe de gobierno no cesó en su intento de colonizar el predio que es propiedad del Ejército y cuyas funciones dependen del Comando de Remonta y Veterinaria con sede en el barrio de Las Cañitas.

Según confirmaron a la PWM fuentes del gobierno porteño, el Ejecutivo quiere incorporar los terrenos de la Cancha 2 de la Catedral al “Plan Verde” anunciado por Larreta que estipula la creación de más de 100.000 hectáreas nuevas.

Al mismo tiempo, el gobierno sumó una parada del Bus Turístico de la Ciudad en la esquina de Libertador y Dorrego, con una visitada gratuita al Campo de Polo, como una manera de empezar a ofrecerlo como espacio público.

Asimismo, en el Ejecutivo corren versiones de que si bien el proyecto inmobiliario de las torres estaría sepultado, la idea es que en un futuro el Instituto de Vivienda de la Ciudad construya viviendas sociales en el predio.

El nuevo titular del Instituto, Juan Ignacio Maquieyra, tiene el pleno respaldo de Larreta para absorber otras áreas vinculadas a la política de vivienda del gobierno porteño, lo que ya le valió algunos roces con la ministra de Desarrollo Humano, Guadalupe Tagliaferri.

La nueva embestida de Larreta tiene su correlato en la política de la Asociación de Polo, que este año renovará sus autoridades. El posible nuevo presidente, Eduardo Novillo Astrada, mantuvo reuniones con varios ministros del gobierno porteño que le expresaron sus ideas para la Catedral.

Quienes miran con recelo las negociaciones de Novillo Astrada con los funcionarios porteños son los militares de Remonta, que se resisten a desprenderse del predio de Palermo. Lógico: lo utilizan para hacer fiestas y alquilan el salón para diversos eventos sociales.